- Conseguir que todos los niños asistan a la escuela y que en ella reciban una educación de calidad son los principales retos de Nicaragua
Jeniffer Castillo Bermúdez
I de III Entregas
Hace 15 días los padres de familia advirtieron que si los estudiantes de la escuela multigrado El Túnel seguían recibiendo clases debajo del árbol de malinche —que está en el patio escolar— los niños dejarían de llegar.
En este centro rural, el único de la comunidad El Túnel, hay 72 alumnos y la mayoría camina cada mañana más de un kilómetro porque a las 7:00 a.m. aún no hay transporte, dice José Miguel Cano, estudiante de tercer grado.
A primera hora Cano trata de concentrarse en la lección que imparte su profesor, pero no puede. En su aula, la única de esa escuela, están los niños de primero, segundo y tercer grado. También están los de preescolar porque, “como son los más chiquitos, no pueden estar en el patio”, señala la profesora responsable de la escuela, Claudia del Socorro Balladares.
“Ahí los niños se pueden enfermar porque como no hay condiciones y los patios son muy húmedos hay muchos zancudos”, dice Yadira López, madre de una estudiante de preescolar.
Los árboles de malinche que cercan la escuela sirven de “aulas” para los estudiantes de cuarto, quinto y sexto grado, pero “imagínese usted cómo yo puedo dar la clase de matemáticas, por ejemplo, para eso yo necesito una pizarra, pero aquí afuera no tengo y todo lo tengo que hacer en el aire y así ¿con qué calidad pueden aprender mis alumnos?”, dice Balladares.
El problema de la infraestructura escolar, que afecta a 3,409 escuelas públicas, según el Ministerio de Educación (Mined), es el mayor desafío que tiene el sistema educativo de Nicaragua, reconoce el presidente del Foro Eduquemos, Ernesto Medina.
Esa escuela está olvidada. El año pasado el Mined y la Alcaldía de Masaya empezaron la construcción de un salón de clases, pero “todavía no lo podemos usar, está fregada y no la han terminado. Cuando la terminen ese será mi salón”, afirma Deylin Sarabia Izaguirre, estudiante de quinto grado.
A su derecha están los servicios higiénicos, casi nadie los visita porque las letrinas están en mal estado y no hay agua para lavarse las manos. Tampoco hay energía eléctrica y en el único salón pintado y techado que hay en El Túnel no hay ventanas.
En ese salón no se cumple lo establecido en la Ley General de Educación, pues los estudiantes de primer grado reciben clases con los de segundo y tercero. De acuerdo con esta norma “el primer grado debe ser puro y no debe atenderse con los otros grados”, dice el docente multigrado, Bosco Antonio Vivas.
El sistema escolar del país, de acuerdo con Medina, tiene dos problemas: “La equidad, que tiene que ver con que todos los niños tengan acceso a una educación buena, y la calidad porque no ganamos nada si le damos acceso a los niños a la escuela, pero es una escuela deficiente y con instalaciones en mal estado”.
Esos problemas, según Vanessa Castro, especialista en educación, son históricos y constituyen un círculo vicioso que no se ha podido romper.
“Tenemos años de mantener un empirismo del 26 por ciento en primaria. Los países más exitosos en materia educativa son los más estables. Un caso, Finlandia porque ha tenido estabilidad en sus políticas educativas y un sistema de reclutamiento de los maestros que está asociado al prestigio de esa profesión, en Nicaragua no tenemos ninguna de las dos cosas, los maestros han perdido un lugar digno en la sociedad y les damos un salario muy bajo”, apunta Castro.
El exministro de Educación, Humberto Belli, en su Agenda Educativa de Nación señala la importancia de que el país defina un Plan Nacional de la Educación que, entre otras cosas, permita definir las metas e inversiones a mediano y largo plazo que asegurarán el mejoramiento del sistema educativo.
En 2010, bajo la dirección del entonces ministro de Educación, Miguel De Castilla, el Mined inició a elaborar un Plan Decenal de la Educación que fijaría las estrategias desde 2011 hasta 2021.
En julio de ese año, la actual ministra de Educación, Miriam Ráudez, empezó la ejecución de una Estrategia Nacional de la Educación 2011-2015 orientada por la secretaria de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo.
“No tener una política educativa estatal es grave (...) En cobertura hemos mejorado mucho, para mí sería la cobertura de secundaria, educación técnica y de preescolar los problemas, hay que mejorar la eficiencia y la calidad del sistema”, apunta Castro.
PRIMARIA, FIN DE LA OFERTA EDUCATIVA RURAL
En las zonas rurales, según Oscar Viscarra Zuna, oficial a cargo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), existe un enorme desafío en la educación secundaria, principalmente en la zona rural.
Yessenia García, estudiante de sexto grado del colegio El Túnel, hoy no tiene un aula y estudia debajo de los árboles de su escuela. Así ha cursado, por lo menos, los últimos tres años.
El próximo año, reconoce, su drama será otro. “Voy a tener que caminar hasta la carretera (por más de un kilómetro) para montarme en un bus que me lleve a la escuela secundaria porque aquí (en la comunidad El Túnel) no hay secundaria”.
Su motivación será, de acuerdo con García, que “me voy a ir con mis dos hermanos que van hasta allá (Masaya) a la escuela secundaria, solo cuando llueva creo que no voy a ir”.
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