martes, 23 de julio de 2013

La respuesta al trabajo infantil y adolescente

Para hablar del derecho a una educación de calidad para la niñez y adolescencia trabajadora, que la última Encuesta Nacional de Trabajo infantil y Adolescente (Entia) estima en unos 238 mil entre 5 y 17 años; hay que reconocer que no estamos partiendo de cero. Hay avances muy importantes sostenidos por organizaciones no gubernamentales durante décadas en el país, y en los últimos años se procuran coordinar entre los ministerios de educación; la familia, adolescencia y niñez; el del trabajo; el de salud, y el ministerio público, con estas organizaciones. A este esfuerzo se vienen sumando y deben sumarse más voces y esfuerzos.

En el foro “El derecho a la educación: ruta hacia la erradicación del trabajo infantil”, impulsado por CARE y la Red por la Reforma Educativa para el Trabajo Infantil (RETE), como parte de una estrategia centroamericana, realizado el 19 de junio con una variedad de los actores mencionados, se constató que la Hoja de Ruta concertada es una herramienta importante para disminuir y erradicarlo.

Comparto los indicadores y criterios de monitoreo y evaluación de la Hoja de Ruta; no obstante, tal como expresara en mi exposición y conversatorio, deben considerarse indicadores del derecho a una educación de calidad específicamente para esta población, para tener mejores avances en cantidad y en calidad.

Una educación de calidad para niños, niñas y adolescentes trabajadores, supone ofertas diferentes para grupos diferentes, los cuales incluyen a trabajadores, ex trabajadores y en riesgo. Quienes se encuentran dentro del sistema educativo y participan en diferentes formas de trabajo representan el 57 por ciento de ellos, según la encuesta referida; y quienes están fuera del sistema educativo expuestos a otras expresiones de trabajo, son el 43 por ciento.

Algunos aspectos comunes de ambos grupos, cuyas modalidades educativas formales, sea primaria acelerada o extra-edad, regular, multigrado o bilingüe intercultural; o bien, modalidades que se ensayan a pequeña o mediana escala como los puentes educativos, clubes infantiles y otros modelos; deben tener en consideración, a fin de lograr calidad educativa y evitar el desgrane por inasistencia, repetición y abandono; son los siguientes:

Que los niños, niñas y adolescentes que viven o han vivido en riesgos por distintas formas de trabajo, abuso, maltrato, violencia y explotación; inevitablemente, tienen afectaciones importantes sobre su autoestima y desarrollo físico y mental. En las estrategias, el trabajo psicopedagógico debe ser fundamental, y la Consejería Escolar debe jugar un rol clave en la capacitación, orientación de materiales de apoyo y acompañamiento a la docencia, para lo cual el Mined debe asignarle tiempo efectivo para realizar su labor de consejería.

Es una población infantil y adolescente en situación de extra-edad o en proceso de serlo. La Hoja de Ruta señala un 73 por ciento dentro y fuera del sistema con desfase escolar, y la matrícula indica 4 de cada 10 estudiantes con al menos dos años sobre la edad por grado. Mientras, la modalidad de primaria acelerada, diseñada para la extra-edad, tiene menos del 2 por ciento de la matrícula de primaria. Hay que reflexionar sobre su relevancia para nivelar académicamente esta población, y diseñar nuevas modalidades, considerando experiencias de organizaciones como Inprhu, La Cuculmeca, Terre Des Hommes, Cesesma y otras.

Cefas Asensio Flórez | Opinión


“El desinterés” como principal causa de inasistencia escolar, evidenciado en las encuestas nacionales, es significativo para la niñez trabajadora o ex trabajadora; y representa el reto de renovar la docencia con habilidades pedagógicas para motivar y estimular el aprendizaje. Es también un reto para una educación de la familia, para que esta sea un espacio de valoración de aprendizajes para la vida; y es un reto para que los medios de comunicación social sean factores de motivación social de la educación.

También es muy importante la oportuna formación y orientación vocacional en adolescentes del primer ciclo de secundaria, estimulándoles elegir cursos y carreras técnicas adecuados a sus intereses. Esto los mantendrá motivados con la educación y les integrará productivamente, útil y socialmente valorados en el desarrollo nacional.

Los retos para eliminar el trabajo infantil y sus peores formas, implican el compromiso de diversos actores para asegurar condiciones económicas, políticas, jurídico-legales, de salud, alimentación-nutrición, deportes y entretenimiento, psico-sociales y culturales de las empresas, las familias, las comunidades físicas y virtuales, las instituciones productivas y tecnológicas, y los medios de comunicación social, entre otros.

Es necesario sumar mayores esfuerzos e integrar a más y diversos actores a estas estrategias de responsabilidad compartida. Asimismo, agregar a la Hoja de Ruta indicadores que midan los avances sobre las condiciones de una educación de calidad para la niñez y adolescencia trabajadora, sería una manera de ir dando sostenibilidad a los avances y resultados en esta encomiable tarea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario